Lactancia Materna y Coeficiente Intelectual

La lactancia materna es la forma de alimentación ideal para el bebé, contiene todos los nutrientes que el niño necesita, y en las cantidades óptimas para promover su crecimiento y desarrollo. Los beneficios de amamantar al bebé de forma exclusiva durante sus primeros seis meses y de manera complementaria hasta sus dos años o más, son incontables. Entre estos beneficios de la lactancia materna se encuentra su influencia para mejorar el coeficiente intelectual en los niños.

Numerosos estudios realizados en la última década han concluido que los niños amamantados tienen un mejor desarrollo cognitivo, mayores habilidades en el lenguaje y un coeficiente intelectual más alto que aquellos alimentados con fórmulas infantiles. La explicación de estos hallazgos radica en que la leche materna estimula el desarrollo del cerebro a través de procesos nutricionales que involucran ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs): ácido docosahexanoico (DHA) y  ácido araquidónico (AA). Estos compuestos están presentes en la leche humana, más no en la de vaca ni en muchas fórmulas infantiles.

Cantidades sustanciales de DHA y AA se acumulan en el cerebro humano durante el primer mes de nacidos, y los niños que son amamantados tienen mayores concentraciones de DHA y AA que los niños alimentados con fórmulas. Los PUFAs estimulan el desarrollo congnitivo, ya que están involucrados en la neurotransmisión, arborización de las denditras y regeneración neuronal.

Estudios experimentales muestran que los animales alimentados con dietas deficientes en DHA, tienen déficit neuronal, de memoria y anomalías visuales, y la suplementación de DHA está relacionada con un aumento de la concentración de DHA en el cerebro  y esto lleva a mejorar el aprendizaje, la memoria y las habilidades para solucionar problemas.

Tomando en cuenta los beneficios de los PUFAs en los niños, la industria láctea ha comenzado a suplementar las fórmulas infantiles con varios factores que no están presentes en leches distintas a la humana, como DHA. Sin embargo, no existe evidencia de que estos factores sean efectivos de forma aislada. Los estudios siguen indicando que los niños amantados tienen un coeficiente intelectual mayor que los niños no amamantados.

Amamantando a los niños, estamos haciendo adultos fuertes, sanos, con un mayor desarrollo mental, mejor rendimiento académico y buenas habilidades de lenguaje entre otros tantos beneficios. Así que anímate y prepárate para amamantar y/o apoyar en este proceso a quien pueda necesitar tu ayuda, para que cada vez sean más los niños que reciban lactancia materna.

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