Ablactación paso a paso

La ablactación es el proceso por el cual se cambia una forma de alimentación por otra, este involucra ajustes nutricionales, microbiológicos, inmunológicos y psicológicos. No significa el cese de la lactancia materna, que sigue siendo importante no sólo por el aporte de nutrientes sino por los efectos digestivos, la reducción de incidencia de enfermedades infecciosas y las ventajas en el desarrollo que presenta para los niños. Se trata de la incorporación de alimentos sólidos mientras se continúa amamantando.

La Organización Mundial de Salud recomienda que todo lactante debe ser alimentado exclusivamente al pecho materno durante los primeros seis meses de edad, y posteriormente recibir alimentos complementarios mientras continúa la alimentación al pecho materno, hasta los dos años de edad.

La incorporación de otros alimentos a partir de los seis meses es necesaria entre otros motivos, porque a esta edad aumentan las necesidades de hierro de los niños y es un período crítico donde el bebé necesita aprender a masticar alimentos para continuar con el desarrollo de su mandíbula. Es importante seguir esta recomendación de la OMS ya que estudios demuestran que darle al  niño  sólidos antes de la edad recomendadada (6 meses) está asociado con el aumento del índice de masa corporal, del porcentaje de grasa y una mayor incidencia de enfermedades respiratorias.

Reglas básicas para la ablactación

1. Introducir un solo alimento a la vez. Ofrecerlo durante dos o tres días para comprobar su tolerancia

2. No mezclar los alimentos

3. No forzar su aceptación ni la cantidad de alimento

4. En general, primero ofrecer la leche humana y luego el alimento semisólido.

6. Promover el consumo de alimentos naturales, sin conservantes, saborizantes, colorantes, etc.

7. Preparar los alimentos sin agregar sal, azúcar u otros condimentos

10. La alimentación debe prepararse ajustarse a la práctica y al menú familiar, así como favorecer la socialización y el aprendizaje del niño

13. Cuando se ofrezcan caldos o sopas, hay que proporcionar el alimento y no solo el líquido

14. De preferencia el alimento debe estar a temperatura ambiente

Ablactación en tres fases

–       6 meses: zanahoria, acelga, espinaca, calabacín, auyama, papa (cocinar sin cáscara), guisantes, manzana, pera, cereales sin gluten. Ofrecer estos alimentos en papillas y con cucharita.

Nota: Darle agua al bebé para mantenerlo hidratado.

–       7-9 meses: leguminosas, lentejas, garbanzos, pollo, pavo, res, cocidos o colados, yema de huevo, durazno.

–       9 a 12 meses: cereales, arroz, maíz, pasta, pan, quesos, todas las frutas menos las cítricas, legumbres, avena (puede prepararse con la leche materna). A esta edad se recomienda que el niño comience a comer en su sillita. Debe asegurarse que sus manos estén bien lavadas y permitir que el infante coma con sus manos, para que se familiarice con los nuevos alimentos.

Al cumplir el año puede incorporarse la miel, frutas cítricas, maní y productos del mar.

A los 2 años de edad, el niño se une a la mesa familiar. Es un momento crucial y que juega un papel decisivo en la promoción de hábitos alimentarios saludables y repercute en la salud futura del niño.

Lactancia Materna y Coeficiente Intelectual

La lactancia materna es la forma de alimentación ideal para el bebé, contiene todos los nutrientes que el niño necesita, y en las cantidades óptimas para promover su crecimiento y desarrollo. Los beneficios de amamantar al bebé de forma exclusiva durante sus primeros seis meses y de manera complementaria hasta sus dos años o más, son incontables. Entre estos beneficios de la lactancia materna se encuentra su influencia para mejorar el coeficiente intelectual en los niños.

Numerosos estudios realizados en la última década han concluido que los niños amamantados tienen un mejor desarrollo cognitivo, mayores habilidades en el lenguaje y un coeficiente intelectual más alto que aquellos alimentados con fórmulas infantiles. La explicación de estos hallazgos radica en que la leche materna estimula el desarrollo del cerebro a través de procesos nutricionales que involucran ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs): ácido docosahexanoico (DHA) y  ácido araquidónico (AA). Estos compuestos están presentes en la leche humana, más no en la de vaca ni en muchas fórmulas infantiles.

Cantidades sustanciales de DHA y AA se acumulan en el cerebro humano durante el primer mes de nacidos, y los niños que son amamantados tienen mayores concentraciones de DHA y AA que los niños alimentados con fórmulas. Los PUFAs estimulan el desarrollo congnitivo, ya que están involucrados en la neurotransmisión, arborización de las denditras y regeneración neuronal.

Estudios experimentales muestran que los animales alimentados con dietas deficientes en DHA, tienen déficit neuronal, de memoria y anomalías visuales, y la suplementación de DHA está relacionada con un aumento de la concentración de DHA en el cerebro  y esto lleva a mejorar el aprendizaje, la memoria y las habilidades para solucionar problemas.

Tomando en cuenta los beneficios de los PUFAs en los niños, la industria láctea ha comenzado a suplementar las fórmulas infantiles con varios factores que no están presentes en leches distintas a la humana, como DHA. Sin embargo, no existe evidencia de que estos factores sean efectivos de forma aislada. Los estudios siguen indicando que los niños amantados tienen un coeficiente intelectual mayor que los niños no amamantados.

Amamantando a los niños, estamos haciendo adultos fuertes, sanos, con un mayor desarrollo mental, mejor rendimiento académico y buenas habilidades de lenguaje entre otros tantos beneficios. Así que anímate y prepárate para amamantar y/o apoyar en este proceso a quien pueda necesitar tu ayuda, para que cada vez sean más los niños que reciban lactancia materna.

Nutrición Materna Durante la Lactancia

Gran parte del material existente sobre información nutricional en mujeres lactantes, se trata de complicadas reglas sobre la ingesta alimentaria que omite las reservas energéticas de la madre, las preferencias alimentarias y los modelos culturales, convirtiéndose en una barrera para amamantar, ya que estas reglas suelen ser muy duras, difíciles de cumplir por la madre o muy restrictivas.

Es necesario entender y transmitir a las a las mujeres embarazadas y lactantes los requerimientos simples, las variaciones y flexibilidad que puede existir en la dieta, de tal forma que la alimentación no pase a ser motivo de preocupación ni de grandes cambios en su estilo de vida. Por lo tanto, les dejo las respuestas a las preguntas más frecuentes realizadas por las mujeres que amamantan y asisten a mi consulta de nutrición.

¿Debemos comer el doble cuando estamos amamantando?

No. Lo recomendable es consumir 400 calorías diarias adicionales según los Valores de Referencia de energía y nutrientes para la población venezolana. En las madres con sobrepeso pueden restarse de 100 a 150 kcal.

¿Debo evitar el consumo de alimentos productores de gases como brócoli, coliflor y cebolla porque podrían producir gases en mi bebé?

No. La preocupación sobre los alimentos que causan gases en bebés amamantados no tiene bases científicas. La flora intestinal normal produce gas a partir de su acción sobre la fibra alimentaria; ni la fibra ni el gas se absorben por el tracto intestinal y no entran en la leche, así causen en la madre cierto disconfort.

¿Hay algún alimento en especial que me haga producir más leche?

La producción de leche depende de la frecuencia de las mamadas, de la relajación y disposición de la madre al momento dar amamantar y de la cantidad de líquidos que ingiera.

¿Algunas sustancias a evitar o moderar?

Tabaco: Fumar tiene serias implicaciones en la salud de los niños; se ha demostrado que afecta los patrones de sueño, el metabolismo de los niños  y la leche podría tomar el sabor a cigarro. Dejar de fumar está asociado a amamantar por más tiempo, así que es una estrategia recomendable para promover la lactancia materna.

Café: Si una madre toma más de 6 a 8 tazas al día de cualquier bebida que contenga cafeína, su hijo puede acumular cantidades sintomáticas de cafeína, pudiendo producir en el niño debilidad o hiperactividad.

Alcohol: Consumir alcohol en exceso está asociado a una menor duración de la lactancia materna,  por lo que las campañas de salud pública sobre la lactancia, deben alertar sobre los riesgos de consumir alcohol en período pre y post natal.

Como recomendación final, recuerden mantener una alimentación balanceada en todas las etapas de la vida, reducir el consumo de azúcares simples, golosinas, dulces caseros y comida chatarra, a la vez que se aumenta la ingesta de frutas, vegetales, alimentos ricos en fibra y por supuesto mucha agua.

 

¡Hola mundo!

El Símbolo Internacional de la Lactancia fue creado por Matt Daigle, artista y padre, para un concurso y  firmó un contrato en 2006 para hacer el símbolo parte del dominio público.El símbolo fue diseñado como otros símbolos tipo AIGA vistos comunmente en lugares públicos. Estos símbolos deben ser diseñados con cuidado porque tienen que ser entendidos con un simple vistazo sin explicación escrita sobre su significado.

Símbolo Internacional de Lactancia

El Símbolo Internacional de la Lactancia fue creado específicamente para enfrentar el problema de no tener un símbolo de lactancia universalmente aceptado para indicar que amamantar es aceptable en lugares públicos. Muchas veces, cuartos designados para amamantar en lugares públicos llevan el símbolo de biberón en vez de la imagen de una madre amamantando a su hijo. Antes de la creación del nuevo Símbolo Internacional de la Lactancia, varias madres lactantes sintieron que el símbolo del biberón no era apropiado para designar un cuarto de amamantar.

Si deseas ampliar informacion sobre el simbolo, ingresa en su sitio web : http://www.breastfeedingsymbol.org/

 

Tomado de wikipedia